Frío, movilidad y recuperación: La importancia de cuidar tus músculos durante el ejercicio en invierno
- En épocas de frío es habitual que los músculos tarden más en entrar en calor, algo que aumenta el riesgo de lesiones.
- Para evitar los daños musculares provocados por las bajas temperaturas en invierno es imprescindible realizar un buen calentamiento previo antes de iniciar la práctica deportiva.

Con la llegada del frío, nuestro cuerpo cambia su forma de responder al ejercicio. Las bajas temperaturas no solo afectan a la motivación para entrenar, sino también al funcionamiento de músculos y articulaciones. En invierno es habitual notar rigidez, menor movilidad y una sensación de “pesadez” muscular que hace que el calentamiento sea más lento y, si no se realiza correctamente, aumente el riesgo de lesión.
Cómo afecta el frío a nuestro rendimiento deportivo
Cuando hace frío, el organismo prioriza mantener la temperatura de los órganos vitales, reduciendo el flujo sanguíneo hacia la musculatura periférica. Esto provoca que los músculos estén menos irrigados, sean menos elásticos y reaccionen de forma más lenta ante los movimientos bruscos. Como consecuencia, algunos gestos habituales en el entrenamiento pueden convertirse en una sobrecarga, una contractura o incluso provocar una lesión muscular.
Por este motivo, en épocas invernales el calentamiento previo cobra aún más importancia. No se trata solo de “entrar en calor”, sino de preparar al cuerpo de forma progresiva para el esfuerzo.
Los mejores ejercicios para un correcto calentamiento
Un buen calentamiento debe incluir:
- Movilidad articular.
- Ejercicios suaves de activación muscular.
- Aumento gradual de la intensidad.
Dedicar entre 10 y 15 minutos puede marcar la diferencia entre un entrenamiento seguro y una lesión evitable.
La recuperación muscular
El frío también influye en la recuperación muscular. Tras el ejercicio, los tejidos necesitan un correcto aporte de sangre y oxígeno para repararse. Si no se favorece una vuelta a la calma correcta, garantizando la recuperación de la temperatura corporal adecuada, la recuperación puede ralentizarse.
Escuchar al cuerpo, adaptar la intensidad del entrenamiento y no saltarse el calentamiento son claves para proteger los músculos durante la práctica de ejercicio físico en invierno. Entrenar con frío es posible, pero hacerlo de forma consciente es la mejor estrategia para evitar lesiones y mantener un rendimiento óptimo durante todo el año.
ARTÍCULO VALIDADO POR EL DOCTOR R. ACERETE

