UNIDAD DE MANO Y CODO

UNIDAD DE MANO Y CODO

La microcirugía es la técnica quirúrgica que permite transplantar tejidos vascularizados (hueso, músculo, piel) o de extremidades (dedos, articulaciones…) entre diferentes partes del cuerpo.

Los colgajos, son segmentos biológicos sacrificables para suplir pérdidas en otro lugar del cuerpo donde son necesarios. Los colgajos necesitan irrigación/vascularización para sobrevivir. Por ello, deben ser transplantados con sus vasos sanguíneos (artéria y venas) que se conectarán con otros vasos sanguíneos para recobrar la vascularización. La conexión de los vasos sanguíneos o anastomósis, al ser habitualmente de 1mm de diámetro, requiere del uso de microscopio, instrumental muy fino y suturas de menor calibre que un pelo de humano.

Reconstrucción de segmentos óseos

Las pérdidas de segmentos de hueso pueden ocurrir por diferentes motivos; más frecuentemente por la resección-extirpación de un tumor maligno, tras fracturas graves, infecciones o pseudoartrosis (no consolidación ósea).

Ocasionalmente, un pequeño porcentaje de las fracturas evoluciona de un modo desfavorable hacia la pseudoartrosis. De éstas, la mayoría se consolidan aplicando métodos convencionales (injerto y síntesis rígida) pero existe un grupo de pseudoartrosis que por distintas causas no curan a pesar de este tipo de tratamiento. Se define como pseudoartrosis recalcitrante, aquélla que no se consolida tras tres o más intervenciones, si bien no existe un consenso sobre el número exacto de intentos quirúrgicos necesarios para ser considerada como tal. Así mismo, se han definido una serie de factores de mal pronóstico (infección, traumatismo de alta energía, fractura abierta y pérdida de cobertura) cuya coexistencia aumenta las posibilidades de que la fractura no cure.

Cuando se interviene una pseudoartrosis recalcitrante, el cirujano debe enfrentarse a la necesidad de cambiar el material de osteosíntesis y, posiblemente, corregir una deformidad, lo que deteriorará aún más la vascularización local ya dañada previamente. Ante esta situación, el tratamiento debería ir acompañado de un gesto adicional, distinto a los practicados con anterioridad, fundamentalmente encaminado a mejorar las condiciones vasculares locales. Los colgajos libres permiten traer tejido sano a un área desvascularizada. La ventaja de transferir un hueso vascularizado, es que se une con la misma velocidad del hueso normal, como lo haría una fractura. Además su tamaño se adapta a las necesidades de la carga. Por ejemplo, un peroné vascularizado colocado en la tíbia aumentará de tamaño hasta poder soportar las cargas necesarias en la extremidad.

Transferencia de peroné vascularizado

La transferencia del peroné vascularizado es la técnica más utilizada para reconstruir los defectos grandes de los huesos largos. Es la técnica ideal cuando la causa es una infección del hueso o una pseudoartrosis (no consolidación en clavícula, húmero, radio o cúbito…

En la extremidad inferior, debido a las grandes cargas que soporta, es mejor combinar varias técnicas quirúrgicas. De lo contrario, el paciente no podrá realizar carga normal durante meses y deberá usar muletas. Una opción no microquirúrgica ni biológica, es la sustitución del hueso por hueso de banco de tejidos (de donante humano cadáver) que es un hueso desvitalizado y preservado en congelador (Aloinjerto estructural criopreservado). Con esta técnica se consigue estabilidad rápida del hueso pero, al tener una baja tasa de integración en el organismo, presenta multiples complicaciones en el futuro.

Pseudoartrosis de escafoides

Las fracturas de escafoides representan un 70% de los huesos del carpo, de las que aproximadamente un 10% evolucionan a pseudoartrosis de escafoides, aunque este porcentaje se eleva hasta más del 50% dependiendo del trazo de fractura. En ocasiones, la fractura del escafoides no se puede detectar ya que puede confundirse con un simple esguince de la muñeca. Lamentablemente cuando se produce la fractura el paciente solo tiene un pequeño dolor y no se puede saber con certeza si existe o no una fractura de escafoides.

El tratamiento de la pseudoartrosis del escafoides se ha venido efectuando convencionalmente mediante aporte de autoinjerto óseo, siguiendo la técnica denominada Matti-Russe, sometida a numerosas modificaciones, obteniéndose unos resultados aceptables al coste de una prolongada inmovilización. La utilización más reciente de injertos cortico-esponjosos en cuña, fijados mediante osteosíntesis a compresión, ha supuesto un notable avance al permitir no sólo la corrección de las deformidades presentes en las pseudoartrosis más evolucionadas, sino también el acortamiento del período de inmovilización. Sin embargo, la consolidación no siempre llega a conseguirse con estas técnicas y cuando la pseudoartrosis del escafoides se acompaña de una necrosis del fragmento proximal, ninguna de ellas ofrece resultados satisfactorios.

La idea de tratar la pseudoartrosis con hueso vivo, manteniendo su aporte vascular en todo momento, resulta particularmente atractiva ya que cabe esperar una aceleración del proceso de consolidación. Al disponer el injerto de vascularización propia, podría utilizarse en entornos desfavorables como son los casos ya intervenidos o con necrosis del polo proximal.

Los colgajos vascularizados oseos destacan por la alta capacidad osteogénica, osteoinductiva y osteoblástica. Gracias a su elasticidad, permite cubrir con facilidad parte del foco de pseudoartrosis.

Reimplantes y revascularizaciones

Cuando una parte de un miembro es amputado o sus vasos sanguíneos son interrumpidos es preciso restaurar la vascularización mediante el reimplante o revascularización, respectivamente.

En las amputaciones de los dedos las indicaciones de reimplantar son cuando afecta el pulgar, multiples dedos o un único dedo con lesión distal a la articulación interfalángica distal.
En las amputaciones más proximales, de mano o pié hacia la raíz de la extremidad, si las condiciones de los tejidos lo permiten, el reimplante está indicado. Los resultados del reimplante serán mejor que los del uso de una prótesis tras la amputación.

Cobertura de pérdidas de piel

Las pérdidas de piel se pueden ser debidas a múltiples causas (traumatismos, infecciones, quemaduras, tumores, …). Cuando tejidos “nobles” (nervios, vasos sanguíneos, hueso sin periostio, tendón sin peritenon) quedan expuestos, no podemos utilizar injertos simples de piel, necesitamos colocar un tejido vascularizado. El colgajo puede ser de piel o de músculo, que encima será recubierto por un injerto de piel.

  • Dr. X. Mir

    Médico

    Jefe de la Unidad

    Doctores

  • Dr. S. Barrera

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    Doctor

  • Dr. I. Esteban

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  • Dr. G. Méndez

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  • Dr. T. Muñoz

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