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En un innovador ejercicio periodístico, el reportero de La Vanguardia Sergio Heredia seguirá la preparación de una corredor amateur para el maratón de Barcelona. El doctor Mario Ros le ayudará en su tarea puesto que es el responsanble de un proyecto especial: el pasado 11 de octubre nuestra Unidad de Medicina del Deporte de ICATME-Hospital Universitario Dexeus y el prestigioso Club de entrenamiento ProAm Training Barcelona (www.proamtraining.com) llegaron a un acuerdo para la colaboración y realización de un estudio pionero con un numeroso grupo de atletas inscritos en la citada maratón.

El estudio empezó con una completa valoración funcional médico-deportiva en la Unidad de Medicina del Deporte de ICATME durante octubre y noviembre centrándose en la valoración médica del atleta y el análisis de las variables fisiológicas con mayor impacto en el rendimiento en deportes de resistencia.

Éstas variables, obtenidas mediante análisis de gases espirados durante una prueba de esfuerzo máxima en tapiz rodante, serán de gran utilidad para el diseño individualizado de la intensidad de ejercicio durante los entrenamientos.

El entrenamiento se lleva a cabo por ProAm. El programa es de casi cinco meses de seguimiento y preparación, con un enfoque multidisciplinar y con un feedback continuo entre atleta y entrenadores, tanto en las sesiones de entrenamiento como a través de la plataforma ProAm. Una plataforma que permite controlar todas las variables del entrenamiento teniendo en cuenta los datos obtenidos en las pruebas de esfuerzo de cada atleta.

Durante este entrenamiento, La Vanguardia volverá a contactar con Icatme y el doctor Ros para realizar la segunda entrega de la serie de reportajes.

En las últimas semanas de preparación los atletas volverán a la Unidad de Medicina del Deporte de ICATME. En esta visita se someterán a la parte más novedosa del estudio, un análisis de la cinética en el consumo de oxígeno. Este tipo de análisis permite monitorizar posibles ritmos de carrera y valorar otras variables fisiológicas con gran impacto en el rendimiento en Maratón diferentes a las medidas en el test incremental del inicio del estudio.

 

Este momento será el protagonista de la tercera y última entrega de la serie de reportajes de La Vanguardia en la que Icatme es en parte protagonista. Ahora mismo pueden leer el primer artículo, que apareció en la sección de Deportes de La Vanguardia el pasado domingo 19 de noviembre.

“Quién me lo iba a decir”

La Vanguardia seguirá durante varios meses cómo se prepara Pepi Morell para la carrera de Barcelona.

Por SERGIO HEREDIA

Dice Pepi Morell (57): –Quién me lo iba a decir… Y retrocede en el tiempo, doce o trece años.

Se recuerda a sí misma sentada en la cafetería del gimnasio. Esperando a Antonio, el marido, que ahí dentro se entrenaba. Quién se lo iba a decir… El viernes pasado, Pepi Morell se subía al tapiz rodante y se sometía a una prueba de esfuerzo máximo. Con el tubo en la boca y el tórax tachonado de ventosas, corría y corría.

La escena se registraba en la segunda planta de la Dexeus. Allí se encuentra el Institut Català de Medicina Esportiva (Icatme), que este año organiza múltiples actividades para conmemorar sus 25 años.

Mientras Pepi Morell se dejaba la piel, cuatro hombres la estaban observando.

Tres de ellos son científicos. Uno era el doctor Mario Ros. Pertenece a Icatme. Los otros eran Ferran Faixat y Quim Rosales, de Faixat Healthcare. El cuarto testigo era Rafa Bucciero. Es el director técnico de ProAm. Y el entrenador de Morell.

–¿A qué hora has comido? ¿Has merendado algo? –le preguntaba Bucciero–. ¿Necesitas agua?

–Todo bien –respondía Morell. Al lío. El lío: el tapiz arrancaba a 4 km/ h, con una pendiente máxima del 1%, y aceleraría minuto a minuto.

Mientras Morell corría, cada vez más deprisa, el ordenador recogía sus variables. La frecuencia cardíaca. El consumo de oxígeno máximo: 33,5 mililitros. El umbral aeróbico y el anaeróbico. La velocidad máxima que alcanzaría en la prueba: llegará a ponerse a 5m46s por kilómetro, con 172 pulsaciones.

El doctor Ros observaba los datos. E iba voceando:

–Vas bien, vas bien. Venga, un poquito más…

Seis minutos y medio más tarde, la corredora decía basta.

Suficiente: los científicos tenían todo lo que necesitaban. (…) ¿A qué venía todo esto? En marzo, Pepi Morell correrá la Marató de Barcelona. Será su segunda experiencia en la distancia.

Icatme ha decidido acompañarle en este proyecto. Hay más corredores implicados. El instituto monitorizará el progreso de 16 de ellos. Son sus conejillos de Indias. –En un programa de 16 semanas, vamos a estudiar la evolución de todos los atletas. Todos ellos son de nivel amateur. Analizaremos todos los parámetros posibles. Les someteremos a electros, analizadores de gases, consumos de oxígeno máximo, umbrales ventilatorios… Incluso a una prueba cinética –dice el doctor Ros. –¿Cinética…? –A ver cómo responde el organismo de un atleta, una vez se ha situado en el ritmo de carrera. Qué hace su metabolismo, cómo consume, ¿es o no económico?

–Quién me lo iba a decir… –vuelve Pepi Morell.

En su primer maratón, el año pasado, Pepi Morell registró 4h59m. Ahora aspira a acercarse a las cuatro horas y media.

La Vanguardia también le acompañará en el proceso. Publicaremos varios reportajes, observando su deriva hasta el punto culminante, que es el maratón.

Ahora habla Rafa Bucciero, el entrenador:

–Llevo tres años entrenándola. Más o menos ha ido evolucionando. Pero ahora vamos a abrir un ciclo específico para el maratón.

A partir de mañana, Pepi Morell se entrenará en el estadio Serrahima, en Montjuïc, dos veces a la semana. Hará trotes intensos y series en la pista junto a sus otros compañeros del equipo ProAm. Otro día lo pasará en el gimnasio Esportiu Badrena, en Sants. Y los domingos, tocará la tirada larga.

–Empezará corriendo unos 35 kilómetros semanales. En la fase de máximos, en enero, llegará a los 55 –dice Bucciero. No será sencillo. Pepi Morell es diabética, tipo 2. Diagnosticada hace diez años. El doctor Ros ofrece el estudio:

–Desde que se entrena, ha reducido las dosis: ha aumentado su sensibilidad a la insulina. Ahora combate la diabetes con una sola pastilla al día. También debe medicarse para el colesterol, aunque es una prevención primaria. Y toma vitamina D, cada quince días. Y se da dos inhalaciones de ventolín antes del ejercicio.

Pepi Morell correrá series de 200 y 400 m. Habrá otras tiradas de mil metros. Por ahora, registra tres repeticiones a 6m00s, con una recuperación de un minuto. Al final del proceso, debería estar haciendo ocho series de un kilómetro a 5m30s. Eso calcula Bucciero. Le preguntamos a Pepi Morell: –Y todo esto, ¿para qué? –Llevaba años acompañando a mi marido, que iba al gimnasio. Mientras él se entrenaba, yo me quedaba fuera. Un día, en un sorteo, le tocaron unas zapatillas. Le iban pequeñas, así que fueron para mí. Decidí usarlas… Le gustó la historia. Salía a correr con el marido. Cogían los ferrocarriles en Lesseps. Subían a la carretera de las Aigües y desde allí descendían corriendo.

Lo hacía por las tardes, en sus ratos libres.

–Que yo soy comisario de averías, especializada en mercancías. En total trabajo unas ocho horas al día. O las que sean, que aquí no hay horarios… –¿Y el sacrificio…? –He bajado seis kilos en dos años (pesa 70 kilos, con un porcentaje de grasa corporal del 37,1% y un índice de masa corporal de 25,4 kg/ m2, datos cortesía de Faixat). He reducido la medicación por la diabetes y no tengo ansiedad. ¿Sabe una cosa? Antes, yo siempre le decía a mi marido que estaba loco…